Las Grandes Historias Nunca Terminan o ¿si?
Una presión digna de una princesa
Érase una vez una princesa “diferente”, era odiosa,
negativa y realista, nunca le gustó nada de lo que a sus compañeras sí, siempre
pensaba distinto, o imaginaba cosas diferentes a cómo eran en realidad, y poco
a poco la princesa se fue convirtiendo en la marginada social del grupo de
princesas. Cuando iba creciendo hizo amigas en la academia de princesa, cada
una era muy similares a ella en diferentes aspectos, eran duras, negativas,
graciosas; pero sobre todo eran reales; y aun en el último año aun las
conservaba, mas sin embargo eso es lo único positivo que había en el último
año, no sentía emoción, cariño o siquiera una pizca de aprecio por este año, ya
que pasa lo mismo de siempre, la princesa era muy individualista y
obligatoriamente se tiene que unir a las demás solo por ser “un grupo”, lo único
que siente es presión e incomodidad, como por ejemplo: las fotos de grupo, los
trabajos de grupo, las tareas de grupo, etc. Sinceramente nunca se ha sentido
perteneciente a un grupo, solo se siente como un individuo entre tantos, con la
única diferencia que siempre expresa sus inconformidades y por eso es lo único
que nota su presencia.
Hay una tradición en la academia década año y es
elegir una chaqueta para representarse como el ultimo grado, claramente por
democracia nos tuvimos que adaptar a la chaqueta, al final todas las princesas parecían
un negocio de taxis y pues a mí me hizo gracia. Para mostrar las chaquetas a
los demás grupos las princesas planearon un evento el cual fue bien visto por
la mayoría, excepto por una cosita, que tenían que bailar, empezaron a debatir
por una canción pero como la democracia se la pasan por la galleta, pues solo 2
eligieron el baile y las demás tuvieron que hacerlo porque si, excepto las “rebeldes”
que no quisieron las cuales “arruinarían
la unión” si es falsa unión que todas tenían que aparentar por obligación.
Llego el día tan “esperado”, y la princesa marginal
se sintió un poco en desacuerdo con la posición de las demás y decidió tomar justicia por los sucedido, y la justicia es diferente
para cada persona, pues la princesa amaba las historias maravillosas de
asesinatos y masacres, y quiso recrear la maravillosa historia de columbine,
una historia de odio, horror y resentimiento, perfecto para la princesa la cual
se identificaba con esta historia tan adorable.
Ya cuando todas las princesas estaban frente al público
la princesa saco su preciosa versión de una barita mágica y señalo contra todas
las princesas diciendo bibidi babidi buu, convirtiendo su hermosa chaqueta
blanca en un hermoso rojo carmín, y al final la princesa también se encantó así
misma, cayendo desplomada como blanca nieves pero de ese lugar nadie iba a
despertar ni con un beso de amor “verdadero”.

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